Objetivo
Ayudar a los participantes a comprender que pueden acercarse a Dios con sinceridad, aun cuando estén atravesando tristeza, frustración o una espera difícil.
La dinámica también enseña a escuchar con compasión. Elí interpretó incorrectamente el dolor de Ana. Nosotros también podemos juzgar a alguien sin conocer la lucha que lleva por dentro.
Texto bíblico
Lee con el grupo 1 Samuel 1:9-18.
Texto clave: “He derramado mi alma delante del SEÑOR.”
1 Samuel 1:15
Duración
Entre 25 y 35 minutos.
Materiales
- Dos hojas pequeñas de papel por participante
- Lápices o bolígrafos
- Una caja, cesta o recipiente
- Una Biblia
Preparación
Coloca la caja en el centro del grupo. Explica que representará el lugar donde cada participante puede entregar simbólicamente sus cargas a Dios.
Nadie tendrá que escribir su nombre ni revelar públicamente su petición.
Cómo realizar la dinámica
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Lee 1 Samuel 1:9-18 con el grupo.
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Entrega una hoja de papel a cada participante.
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Pide que escriban una preocupación, espera, tristeza o petición que deseen presentar delante de Dios. Pueden escribir una oración completa, una frase o solamente una palabra.
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Después de escribir, cada participante doblará su papel y lo colocará dentro de la caja. Los papeles no serán abiertos ni leídos.
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Guarda dos o tres minutos de silencio. Invita a cada persona a orar desde su lugar, recordando las palabras de Ana: “He derramado mi alma delante del SEÑOR”.
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Entrega la segunda hoja y pide que completen esta frase:
Después de orar, hoy decido confiar en Dios con...
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Esta segunda hoja no se coloca en la caja. Cada participante debe conservarla como recordatorio personal.
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Termina con una oración general por las necesidades del grupo, sin intentar adivinar ni mencionar lo que fue escrito.
Reflexión bíblica
Ana llegó a la presencia de Dios con amargura de alma. No escondió su dolor ni trató de encontrar palabras perfectas. Simplemente derramó delante de Dios todo lo que llevaba dentro.
Elí vio sus labios moverse y pensó que estaba ebria. Su reacción nos recuerda que no siempre conocemos la historia completa de una persona. Antes de juzgar, debemos aprender a escuchar.
También hay un detalle importante: Ana se fue, comió y no estuvo más triste antes de recibir la respuesta que esperaba. Su situación todavía no había cambiado, pero ella había colocado su carga en las manos de Dios.
Orar no significa que siempre recibiremos inmediatamente la respuesta que deseamos. Significa que podemos entregar nuestra carga, confiar en Dios y continuar caminando con esperanza.
Preguntas para conversar
- ¿Por qué crees que Ana pudo hablar con tanta sinceridad delante de Dios?
- ¿Qué aprendemos de la manera en que Elí interpretó inicialmente su conducta?
- ¿Alguna vez alguien juzgó incorrectamente lo que estabas viviendo?
- ¿Qué cambió en Ana después de orar, aun antes de recibir una respuesta?
- ¿Cómo podemos convertir nuestro grupo en un lugar donde las personas se sientan escuchadas y no juzgadas?
Aplicación
Durante la próxima semana, aparta unos minutos cada día para hablar con Dios con completa sinceridad.
No te preocupes por usar palabras elaboradas. Dile lo que sientes, entrégale lo que no puedes controlar y pídele fortaleza para continuar.
Para recordar: Podemos salir de la oración con una confianza nueva, aunque todavía estemos esperando la respuesta.
Continúa con el juego bíblico
Repasa la historia completa con una presentación de preguntas y respuestas basada en 1 Samuel 1.
Usar el juego bíblico “1 Samuel 1: La oración de Ana”